Transparencia editorial

Correcciones

Cómo comunicar un posible error y cómo revisamos las correcciones editoriales.

Cómo avisarnos

Utiliza el formulario de contacto, selecciona correcciones e identifica la página, el fragmento cuestionado y una fuente comprobable. No publiques datos personales innecesarios en el mensaje.

Cómo corregimos

Revisamos el aviso frente a las fuentes. Los errores confirmados se corrigen en el contenido; cuando el cambio altera materialmente su sentido, debe quedar explicado de forma visible.

Prioridad y registro de cambios

Tienen prioridad los problemas de seguridad, las atribuciones falsas y los errores que cambian la conclusión principal. Un ajuste de estilo no se trata igual que una corrección factual; si nuevas pruebas superan una versión anterior, actualizamos el contexto y distinguimos la evolución de la información de un error original.

Clasificación y flujo de revisión

Los avisos se clasifican como errores factuales, omisiones de contexto, problemas de traducción, incidencias de imagen o licencia, relaciones de datos incorrectas o fallos técnicos de presentación. Reproducimos el problema, comparamos el fragmento con las evidencias registradas y evaluamos su efecto sobre el titular, la conclusión y las fichas vinculadas. La revisión debe tener una persona responsable y conservar información suficiente para justificar la decisión.

Una corrección confirmada se aplica allí donde se haya propagado el error: idiomas, resúmenes, metadatos, fichas de objetos, pies de imagen y recursos reutilizados. Un aviso descartado tampoco se ignora; el motivo y las pruebas quedan disponibles internamente para reconsiderarlo si aparece información mejor.

Avisos visibles y cambios materiales

La ortografía, puntuación o maquetación pueden corregirse sin aviso público si el significado no cambia. Una corrección que modifica un nombre, cifra, atribución, cronología, interpretación científica o conclusión central debe incluir una nota clara que explique qué cambió y por qué. No reescribimos silenciosamente una pieza materialmente incorrecta ni eliminamos el hecho de que los lectores vieron antes otra información.

Una actualización es distinta de una corrección: nuevos resultados pueden dejar incompleto un relato anterior que era correcto. En ese caso preservamos el contexto original, añadimos la evidencia nueva y señalamos la actualización. Los errores graves pueden justificar la retirada temporal mientras se repara el registro.

Gestión de avisos y rendición de cuentas

Un aviso útil incluye la URL exacta, la afirmación discutida, el motivo por el que podría ser errónea y la mejor evidencia disponible. Los datos de contacto sirven para aclarar el aviso, no para decidir si una crítica merece atención. La identidad o posición de quien comunica no pesa más que las pruebas, y los avisos respetuosos se valoran aunque cuestionen una decisión editorial. No prometemos un plazo fijo porque la complejidad y la urgencia varían.

El registro interno enlaza aviso, análisis, actuación, traducciones afectadas y controles de cierre. Si la corrección afecta a resúmenes distribuidos, fichas o metadatos, esas dependencias se revisan antes de cerrar. Los errores repetidos activan una revisión del proceso y pueden endurecer fuentes o validaciones.