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La química húmeda de Curiosity extrajo moléculas orgánicas de una roca marciana

Un experimento químico a bordo del rover Curiosity permitió liberar y analizar moléculas orgánicas atrapadas en una roca marciana de unos 3.500 millones de años. El trabajo utilizó SAM, el conjunto de instrumentos Sample Analysis at Mars, para estudiar una arenisca rica en arcilla del cráter Gale. Su reactivo, el tetrametilamoniohidróxido (TMAH), ayudó a convertir materia orgánica libre o ligada a minerales en fragmentos volátiles que los instrumentos pudieron medir. El resultado documenta la conservación de compuestos orgánicos en la roca; por sí solo, no determina si se originaron por procesos biológicos, abióticos o por material llegado desde el espacio.

La química húmeda de Curiosity extrajo moléculas orgánicas de una roca marciana
Ilustración generada por IA

Datos clave

  • Curiosity analizó el objetivo Mary Anning 3, en Glen Torridon, dentro del cráter Gale.
  • La roca del miembro Knockfarrill Hill tiene una antigüedad aproximada de 3.500 millones de años.
  • SAM utilizó TMAH al 25 % en metanol, hidrólisis, metilación y pirólisis de hasta 550 °C para liberar fragmentos orgánicos volátiles.
  • El estudio informa de más de 20 moléculas orgánicas; siete se detectaron en los datos GC-MS y estaban ausentes de los análisis de limpieza previos y posteriores. Entre esas asignaciones, la del metilnaftaleno sigue siendo tentativa.
  • La identidad del metilnaftaleno se considera tentativa; el trabajo asocia 30 picos cromatográficos con una o más moléculas y no confirma la identidad de los compuestos restantes mediante tiempos de retención.
  • Los investigadores consideran abierta la cuestión de si los compuestos son exógenos o endógenos, y si estos últimos se formaron por procesos abióticos o biológicos.

Fichas relacionadas

Un experimento químico realizado por el rover Curiosity permitió liberar y analizar moléculas orgánicas preservadas en una roca marciana de unos 3.500 millones de años. El trabajo, publicado el 21 de abril de 2026 en Nature Communications, estudió una muestra del cráter Gale con SAM, el conjunto de instrumentos cuyo nombre significa Sample Analysis at Mars. La técnica empleó tetrametilamoniohidróxido (TMAH), un reactivo alcalino, para hacer accesibles compuestos que de otro modo no se analizarían de la misma manera.

El estudio informa de la detección in situ de más de 20 moléculas orgánicas. Entre los productos identificados figuran benzotiofeno y benzoato de metilo, junto con moléculas aromáticas de uno y dos anillos. El resultado aporta información sobre qué compuestos pueden conservarse en rocas marcianas y cómo analizarlos. La detección, sin embargo, no determina por sí misma de dónde proceden esas moléculas.

Una muestra de un antiguo entorno acuoso

Curiosity perforó y analizó el objetivo llamado Mary Anning 3, en la región de Glen Torridon, dentro del cráter Gale. La muestra pertenece al miembro Knockfarrill Hill, formado por areniscas con arcilla cuya antigüedad aproximada es de 3.500 millones de años. El estudio describe los depósitos arcillosos de Glen Torridon como facies lacustres; las areniscas con estratificación cruzada indican, además, un cambio hacia ambientes fluviales de mayor energía.

La mineralogía de las arcillas está dominada principalmente por esmectitas dioctaédricas y arcillas dioctaédricas ricas en hierro. Los autores señalan que los entornos ricos en arcilla, en especial los que contienen esmectita, se consideran favorables para concentrar y preservar materia orgánica. Ese contexto ayuda a entender por qué la muestra era adecuada para poner a prueba una técnica de extracción y análisis. No equivale, por sí solo, a identificar el origen de los compuestos.

Qué hace el reactivo TMAH

El experimento utilizó TMAH al 25 % en metanol. Según la descripción del trabajo, el reactivo hidrolizó materia orgánica libre o ligada a las superficies minerales. El procedimiento también combinó fragmentación térmica —con pirólisis de hasta 550 °C— y metilación. Así liberó fragmentos orgánicos volátiles que podían pasar a los instrumentos de análisis.

El equipo SAM midió esos productos mediante análisis de gases evolucionados y cromatografía de gases-espectrometría de masas (GC-MS). La documentación instrumental de SAM explica que el cromatógrafo separa los gases y el espectrómetro de masas los caracteriza por la relación entre su masa y su carga. El artículo presenta este procedimiento como la primera termochemólisis realizada in situ en un cuerpo planetario: el análisis se efectuó en Marte, con los instrumentos del rover, en lugar de llevar primero la muestra a un laboratorio terrestre.

Qué compuestos se identificaron

En los datos GC-MS del experimento TMAH de Mary Anning 3, siete moléculas aparecieron y no estaban presentes en los análisis de limpieza realizados antes y después del análisis de la muestra: trimetilbenceno, tetrametilbenceno, benzoato de metilo, dihidronaftaleno, naftaleno, benzotiofeno y metilnaftaleno. El estudio califica como tentativa la identificación de este último compuesto.

Esos siete nombres no resumen todos los productos observados. El trabajo informa de 30 picos cromatográficos asociados a una o más moléculas. Para identificar compuestos, los investigadores compararon espectros de masas con los de la base de datos del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) y, cuando fue posible, utilizaron pruebas de tiempos de retención en un equipo de laboratorio similar a SAM. La identidad de los compuestos restantes no pudo confirmarse mediante esas pruebas, aunque el artículo plantea posibles interpretaciones a partir de sus espectros de masas.

Conservación y origen son preguntas distintas

Los resultados indican que el experimento logró liberar moléculas preservadas en la roca como materia orgánica libre o macromolecular, pese a unos 3.500 millones de años de diagénesis —los cambios que afectan a los sedimentos tras su depósito— y exposición a radiación. Esto muestra la utilidad del método para acceder a compuestos conservados en el interior de una roca marciana antigua.

Pero detectar materia orgánica y establecer cómo se formó son problemas diferentes. El propio estudio plantea que el origen puede ser exógeno, por ejemplo, aportado por meteoritos, cometas o partículas de polvo interplanetario, o endógeno, producido en Marte por procesos abióticos o biológicos. El resultado descrito aquí documenta moléculas y una técnica para liberarlas y analizarlas; la cuestión de su origen permanece abierta. Por eso, la conservación durante largos periodos es un hallazgo sobre la historia química de la muestra, no una identificación del proceso que produjo sus compuestos.

Un método que orienta futuros análisis

El estudio describe cómo la experiencia con TMAH puede orientar nuevos análisis. La nota de la NASA del 21 de abril de 2026 precisa que Curiosity ya había utilizado su segunda y última copa con TMAH y que sus resultados se analizarían para otro artículo. También ofrece información metodológica para futuros análisis: el artículo menciona el instrumento MOMA, previsto para el rover Rosalind Franklin de Marte, y DrAMS, previsto para la misión Dragonfly a Titán, la luna de Saturno.

La aportación central de Curiosity es, por tanto, doble: la detección de más de 20 moléculas orgánicas en una arenisca arcillosa antigua y la demostración de que la termochemólisis con TMAH puede liberar productos detectables directamente en otro mundo. La interpretación debe conservar la distinción entre compuestos identificados y picos aún no confirmados, y entre la posibilidad de que la materia orgánica se conserve y la pregunta, todavía abierta, sobre su origen.