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La FCC autoriza un satélite de prueba de Reflect Orbital: qué podría cambiar para la observación del cielo

El 9 de julio de 2026, el Observatorio Europeo Austral (ESO) añadió una actualización a su información sobre las megaconstelaciones: la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) había autorizado a Reflect Orbital a desplegar un satélite de demostración. La autorización se refiere a ese prototipo, no a la constelación completa que la empresa plantea. El anuncio llega después de que ESO publicara, el 1 de julio, un estudio que simula los posibles efectos de proyectos de grandes flotas sobre las observaciones astronómicas desde tierra.

Un cielo atravesado: cómo las megaconstelaciones podrían afectar a la astrofotografía
Ilustración generada por IA

Datos clave

  • El 9 de julio de 2026, ESO informó de que la FCC había autorizado a Reflect Orbital a desplegar un satélite de demostración, no toda la constelación.
  • Reflect Orbital plantea una flota de hasta 50 000 satélites espejo para 2035; los efectos descritos son simulaciones.
  • Para el escenario de SpaceX, la simulación calcula pérdidas de campo de visión de hasta el 28 % en imágenes del VLT tomadas dos horas después del comienzo de la noche.
  • Con la flota completa de Reflect Orbital, el cielo podría ser hasta tres o cuatro veces más brillante en conjunto, según las estimaciones de ESO.
  • ESO comunicó más de 14 000 satélites en órbita, o 32 000 al contar también satélites muertos y desechos.

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La novedad comunicada por el Observatorio Europeo Austral (ESO) el 9 de julio de 2026 es concreta: la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) autorizó a Reflect Orbital a desplegar un satélite de demostración. La información de ESO no presenta esa autorización como un permiso para desplegar toda la constelación prevista por la empresa. Es importante distinguir el alcance de la decisión porque las cifras más llamativas del estudio se refieren a escenarios en los que las flotas propuestas estarían desplegadas, no a una situación ya observada en órbita.

El anuncio actualiza el contexto de un estudio que ESO había difundido el 1 de julio de 2026. Su autor, Olivier Hainaut, astrónomo de ESO, simuló posiciones, movimientos y brillos de constelaciones de satélites existentes y planificadas. ESO indica que el trabajo fue aceptado para su publicación en Astronomy & Astrophysics y lo describe como revisado por pares. Las estimaciones que siguen son proyecciones de esos escenarios, no mediciones de una constelación completa de Reflect Orbital en funcionamiento.

Qué autorizó la FCC y qué plantea la empresa

Reflect Orbital, una empresa emergente estadounidense, propone satélites grandes, similares a espejos, que reflejarían luz solar hacia la Tierra para proporcionar iluminación durante la noche. Según el comunicado de ESO, la empresa pretende comenzar con un satélite prototipo en órbita y aumentar su flota hasta 50 000 satélites para 2035. El permiso citado en la actualización del 9 de julio es para desplegar el demostrador; no equivale a la aprobación de ese plan completo.

ESO informó también de que Reflect Orbital y SpaceX habían presentado solicitudes ante la FCC para lanzar sus proyectos. Cuando ESO publicó la información el 1 de julio, la comisión había recibido más de 1800 comentarios sobre Reflect Orbital y casi 1500 sobre la solicitud de SpaceX. El comunicado decía que quedaba por conocer la determinación de la FCC sobre ambas presentaciones. La actualización posterior precisa una decisión sobre el satélite de demostración de Reflect Orbital; no comunica una autorización de la constelación completa ni una decisión equivalente sobre el proyecto de SpaceX.

Por qué importan las trazas y el brillo de fondo

El estudio aborda dos efectos distintos para la observación astronómica. El primero es una traza en una imagen: un satélite iluminado por el Sol que cruza lo observado puede dejar una raya luminosa y afectar lo que queda detrás. En detectores electrónicos complejos, una traza suficientemente brillante puede saturar el detector y producir, además, rastros fantasma. El segundo efecto no depende de que una traza destacada cruce una imagen concreta: satélites demasiado tenues para verse directamente pueden aportar un velo difuso, mientras que la luz de los más brillantes puede dispersarse en la atmósfera. Ambos procesos aumentarían el brillo general del cielo nocturno.

ESO señala que el estudio fue el primero en calcular específicamente cómo la contribución de las constelaciones al brillo de fondo del cielo afectaría a la astronomía. Esa distinción permite entender por qué contar las rayas en imágenes no describe por sí solo todo el posible impacto: también importa cuánto aumenta la luminosidad del fondo. El trabajo se centra en efectos astronómicos y, según ESO, no pretende cuantificar por sí mismo las consecuencias ambientales o biológicas de los lanzamientos y de la reentrada de satélites.

Qué proyectan las simulaciones

Para un escenario de megaconstelación de SpaceX, Hainaut calculó que aparecerían decenas de trazas en cada imagen tomada con el Very Large Telescope (VLT) de ESO, en el Observatorio Paranal de Chile, dos horas después del comienzo de la noche. Las pérdidas de campo de visión podrían llegar al 28 %. La simulación supone que los satélites serían lo bastante tenues como para no verse a simple vista en buenas condiciones. ESO añade que, si fueran algo más brillantes, algunos instrumentos resultarían más afectados: en una cámara como la del Observatorio Vera C. Rubin de la Fundación Nacional de Ciencia de Estados Unidos, la mayoría de las imágenes podrían quedar inutilizadas durante varias horas cada noche.

El escenario de Reflect Orbital también es una simulación, no un resultado observado de la flota completa. Hainaut supuso que ninguno de sus satélites dirigiría un haz directamente hacia un observatorio o cerca de él; aun así, la traza de un solo satélite espejo podría estropear una observación con una cámara como la de Rubin. Con toda la flota en órbita e iluminada por el Sol, el estudio proyecta que se perderían todas las imágenes de una cámara de ese tipo. Dentro de un haz reflejado, el satélite que lo produce parecería cuatro veces más brillante que la Luna llena; incluso sin apuntar el haz hacia quien observa, cada satélite sería tan brillante como Venus. Con los 50 000 satélites desplegados, el cielo podría ser hasta tres o cuatro veces más brillante en conjunto.

El marco del estudio y sus límites

El comunicado de ESO cifra en más de 14 000 los satélites que estaban en órbita al publicarse la información en julio de 2026. Al incluir satélites muertos y desechos, la cifra asciende a 32 000. El estudio considera propuestas para lanzar más de 1,7 millones de satélites nuevos: entre ellas, planes de SpaceX, E-Space y China. Son cantidades de objetos o propuestas examinadas, no una afirmación de que todos los proyectos hayan sido autorizados o vayan a lanzarse.

Hainaut recomienda limitar el total de satélites actuales y futuros a 100 000, con la condición de que sean más tenues que la magnitud visual 7. ESO aclara que no es un umbral rígido que separe automáticamente una cantidad aceptable de otra inaceptable: Hainaut preferiría un total menor, y habría que reducir el límite si algunos satélites fueran demasiado brillantes. La condición de magnitud significa que serían demasiado tenues para verse a simple vista incluso bajo cielos muy oscuros; no asegura que no afecten a los detectores de los telescopios.

La decisión comunicada el 9 de julio añade un hecho concreto al debate regulatorio, pero no resuelve por sí sola el alcance de los proyectos de Reflect Orbital ni las consecuencias de posibles flotas completas. Las simulaciones describen cómo podrían influir el número de satélites, su brillo y sus posiciones en las observaciones. La magnitud real del efecto dependerá de qué propuestas se materialicen y de las medidas de mitigación que se adopten. Por ahora, el dato nuevo es limitado y preciso: la FCC autorizó un satélite de demostración, mientras que los impactos de una constelación completa siguen siendo estimaciones del estudio de ESO.

Fuente principal: comunicado de ESO del 1 de julio de 2026, actualizado el 9 de julio.