Datos clave
- En la mayoría de los lugares, la fase parcial dura más de una hora, según el guion explicativo de la NASA.
- El anillo de diamantes se produce cuando la luz solar atraviesa valles del borde lunar; los valles bajos también dejan pasar luz y forman las cuentas de Baily.
- La totalidad solo puede observarse dentro de la franja correspondiente y puede durar hasta cuatro minutos y medio, según la NASA.
- Se necesitan gafas de eclipse o un visor solar seguro durante las fases parciales y los destellos; la observación directa sin protección se limita a la totalidad completa dentro de la franja.
- Los visores solares deben cumplir ISO 12312-2. Cámaras, binoculares y telescopios requieren filtros solares propios instalados en la parte frontal.
- La NASA describe la proyección estenopeica y los orificios de un colador como métodos indirectos; también recomienda protección de la piel durante la observación prolongada al aire libre.
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Un eclipse solar ocurre cuando la Luna pasa entre el Sol y la Tierra y bloquea total o parcialmente la luz solar. En un eclipse total, la cobertura avanza por fases: primero queda visible una parte brillante del Sol; después, la luz que pasa por valles del borde lunar produce destellos; y, solo dentro de la franja de totalidad, la Luna llega a ocultar por completo la cara brillante del Sol. Esta secuencia importa tanto para entender lo que se observa como para saber cuándo hace falta proteger los ojos. La NASA publicó una guía de seguridad el 15 de febrero de 2024, actualizada el 4 de abril de ese año, con recomendaciones para cada fase y alternativas de observación indirecta.
Fases parciales y franja de totalidad
Durante la fase parcial, la Luna cubre solo una parte del disco solar y queda visible una zona brillante. El guion explicativo de la NASA señala que, en la mayoría de los lugares, esa fase dura más de una hora. Para mirar directamente al Sol en ese intervalo se necesitan gafas diseñadas para la observación solar o un visor solar de mano seguro. Las gafas de sol comunes no sirven para observar el Sol, por oscuras que parezcan.
La totalidad comienza cuando la Luna cubre por completo la cara brillante del Sol. Solo se puede observar desde dentro de la franja de totalidad, el área en la que se produce esa cobertura completa. La NASA indica que esta fase puede durar hasta cuatro minutos y medio; es un máximo, no una duración que deba suponerse para cada observación. La totalidad tampoco se ve a través de las gafas de eclipse. La NASA recomienda consultar información local para conocer cuándo comienza y termina el eclipse total en el lugar elegido.
El anillo de diamantes y las cuentas de Baily
En los últimos segundos antes de la totalidad puede aparecer el anillo de diamantes: la luz solar que pasa por los valles del borde de la Luna produce destellos brillantes. El fenómeno sirve como indicio de que se acerca la totalidad, pero el Sol todavía no está completamente cubierto. Por eso, la recomendación de la NASA es mantener la protección ocular especializada durante esos destellos.
También pueden verse los llamados glóbulos o cuentas de Baily. Durante unos momentos, los valles bajos del borde lunar dejan pasar la luz solar. Esta fase también debe observarse con protección. Los cambios en el aspecto del Sol ayudan a reconocer el avance del eclipse, pero el criterio para la breve observación directa sin protección es que la Luna haya cubierto completamente la cara brillante del Sol.
Cuándo quitarse las gafas y cuándo volver a ponérselas
La excepción a la regla de usar protección se limita al período de totalidad completa y a quienes observan desde dentro de la franja correspondiente. La NASA propone una señal práctica para reconocer ese momento: no debe verse ninguna parte del Sol a través de las gafas de eclipse o del visor solar. Si se está fuera de la franja de totalidad, no hay que quitarse las gafas.
Cuando reaparece incluso una pequeña parte brillante del Sol, hay que volver a ponerse inmediatamente las gafas de eclipse o utilizar un visor solar de mano seguro. El guion de la NASA describe las etapas finales como la reaparición de otro anillo de diamantes y, después, de una forma de media luna del Sol. En esas fases vuelve a ser necesaria la protección ocular especializada. En resumen: gafas o visor durante las fases parciales y los destellos; observación directa sin ellos solo durante la totalidad completa dentro de la franja; y protección de nuevo en cuanto reaparece el Sol brillante.
Gafas adecuadas e instrumentos ópticos
Los visores solares seguros son miles de veces más oscuros que las gafas de sol habituales y deben cumplir la norma internacional ISO 12312-2. Antes de usarlos, hay que inspeccionarlos: si están rotos, rayados o dañados de otra manera, deben desecharse. La NASA también recomienda supervisar a los niños que los utilicen. La ESA señala que unas gafas seguras deben llevar la referencia ISO 12312-2 y, cuando corresponda, el marcado CE.
Las cámaras, los binoculares y los telescopios requieren filtros solares específicos, sujetos de forma segura en la parte frontal del instrumento. Las gafas de eclipse no sustituyen esos filtros. Tampoco se debe mirar al Sol a través de un aparato óptico mientras se llevan puestas: la luz concentrada puede atravesar y quemar el filtro de las gafas, con riesgo de lesiones graves. La NASA aconseja consultar a un especialista antes de utilizar filtros solares con estos dispositivos.
Observar por proyección y cuidar la piel
Quienes no dispongan de gafas de eclipse ni de un visor solar pueden seguir el fenómeno mediante una técnica indirecta, sin mirar directamente al Sol. Un proyector estenopeico, por ejemplo, usa un pequeño agujero en una tarjeta para proyectar la imagen solar sobre una superficie cercana. Se observa la imagen proyectada con el Sol a la espalda, nunca mirando al Sol a través del orificio. Durante las fases parciales, los agujeros circulares de un colador también pueden proyectar formas de media luna sobre el suelo.
La NASA recuerda además que el Sol sigue siendo muy brillante durante las fases parciales. Una observación prolongada puede dejar a una persona bajo la luz solar directa durante horas; por ello recomienda usar protector solar, sombrero y ropa protectora para evitar daños en la piel. La guía incluye, así, dos precauciones distintas: proteger los ojos según la fase y cuidar la piel durante la estancia al aire libre.