Webb identifica Beta Pictoris d por las señales químicas de su atmósfera
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Planeta
Neptuno es el octavo y más distante planeta del sistema solar: un gigante helado descubierto en 1846 mediante predicciones matemáticas. Tiene una atmósfera dinámica, anillos, lunas y una órbita de casi 165 años terrestres.
Neptuno es el octavo planeta y el más distante del Sol en el sistema solar. La NASA lo describe como un gigante helado, oscuro y frío, azotado por vientos muy intensos; es el único planeta del sistema solar que no puede verse a simple vista. En la tabla de códigos enteros de NAIF/JPL, el nombre NEPTUNE aparece asociado al código 899.
Galileo registró Neptuno como una estrella fija durante observaciones realizadas en 1612 y 1613, sin identificarlo entonces como planeta. Su descubrimiento como planeta llegó en 1846, después de que las desviaciones observadas en la órbita de Urano llevaran al matemático francés Urbain Joseph Le Verrier a predecir la posición y la masa de un cuerpo desconocido. Le Verrier envió sus predicciones al astrónomo Johann Gottfried Galle, del Observatorio de Berlín, quien encontró Neptuno la primera noche de búsqueda. Tritón, su luna más grande, fue descubierta 17 días después.
Neptuno tiene un diámetro ecuatorial de 49.528 kilómetros, aproximadamente cuatro veces el de la Tierra. JPL informa un radio ecuatorial de 24.764 kilómetros y un radio medio de 24.622 kilómetros; este último representa el radio de una esfera de volumen equivalente. Su masa tabulada es 102,4092 × 1024 kilogramos y su densidad media, 1,638 gramos por centímetro cúbico. JPL lo identifica como el más denso de los planetas gigantes.
No tiene una superficie sólida. Según la descripción de NASA, su atmósfera, compuesta principalmente de hidrógeno y helio con una pequeña proporción de metano, se prolonga hasta grandes profundidades y se mezcla gradualmente con agua y otros hielos fundidos sobre un núcleo sólido y más pesado, cuya masa sería aproximadamente la de la Tierra. La mayor parte de la masa del planeta —el 80 % o más— estaría formada por un fluido caliente y denso de materiales “helados”, entre ellos agua, metano y amoníaco, sobre un núcleo rocoso pequeño. Los científicos consideran posible que exista bajo las nubes frías un océano de agua extremadamente caliente; la enorme presión impediría que hirviera y escapara.
El metano absorbe otros colores y refleja el azul, lo que contribuye al tono azulado observado en Neptuno. Las imágenes de Voyager 2 tomadas durante su encuentro de 1989 mostraban el planeta como un azul más profundo; la NASA explica que el equipo ajustó esas imágenes para hacer más visibles las nubes y otras características. En 2024, investigadores reprocesaron las imágenes y mostraron que Neptuno y Urano son más parecidos en color de lo que se pensaba a partir de aquellas versiones.
NASA caracteriza a Neptuno como el mundo más ventoso del sistema solar. Sus vientos pueden ser tres veces más fuertes que los de Júpiter y nueve veces más que los de la Tierra; se han descrito velocidades superiores a 2.000 kilómetros por hora, capaces de impulsar nubes de metano congelado. En 1989, Voyager 2 observó en el hemisferio sur una tormenta ovalada llamada la Gran Mancha Oscura, lo bastante grande como para contener la Tierra. Esa tormenta desapareció posteriormente y han aparecido otras en distintas zonas del planeta.
Neptuno se encuentra, en promedio, a unos 4.500 millones de kilómetros del Sol, o 30 unidades astronómicas; la luz solar tarda unas cuatro horas en llegar hasta allí. Su período orbital sideral tabulado por JPL es de 164,79132 años. NASA lo resume como unos 165 años terrestres, equivalentes a cerca de 60.190 días; en 2011 completó su primera órbita de 165 años desde el descubrimiento de 1846.
La rotación sideral indicada por JPL es de 0,67125 días. NASA describe la duración de un día neptuniano como unas 16 horas. La oblicuidad, entre el ecuador y el plano orbital, es de unos 28 grados, por lo que el planeta experimenta estaciones; debido a la duración de su año, cada una dura más de 40 años.
Durante intervalos de 20 años cada 248 años terrestres, la órbita muy excéntrica de Plutón lo lleva dentro de la órbita de Neptuno. La última ocasión señalada por NASA fue entre 1979 y 1999. La relación orbital repetitiva —Neptuno completa tres vueltas alrededor del Sol por cada dos de Plutón— evita que ambos cuerpos se acerquen lo suficiente como para colisionar.
Neptuno tiene al menos cinco anillos principales, llamados Galle, Leverrier, Lassell, Arago y Adams, y cuatro arcos prominentes en el anillo exterior Adams: Liberté, Egalité, Fraternité y Courage. Los arcos son acumulaciones de polvo que, según las leyes del movimiento, tenderían a dispersarse; se piensa que la gravedad de Galatea, una luna situada justo por dentro del anillo, los estabiliza. Los anillos se consideran relativamente jóvenes y de vida corta.
NASA informa de 16 lunas conocidas. Tritón, la mayor, orbita en sentido contrario a la rotación de Neptuno, una característica que sugiere que pudo ser un objeto independiente capturado por el planeta. Voyager 2 detectó en Tritón géiseres que expulsaban material helado a más de ocho kilómetros de altura y descubrió su delgada atmósfera. La nave obtuvo imágenes de Neptuno durante su sobrevuelo de 1989. El entorno de Neptuno —sus temperaturas, presiones y materiales— probablemente es demasiado extremo y volátil para que se adapten organismos como los conocemos.
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