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TESS encontró en sus archivos un superjúpiter a casi 40.000 años luz

Un planeta con 1,6 veces la masa de Júpiter y una órbita comparable a la de Júpiter alrededor del Sol fue identificado en datos de TESS, el satélite de la NASA dedicado principalmente a buscar planetas mediante tránsitos. El sistema, llamado Gaia23bra b, está a casi 40.000 años luz de la Tierra. La primera señal apareció en 2023 en las alertas del telescopio espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea: una estrella aumentó de brillo durante un evento de microlente gravitacional. Al revisar los archivos de TESS, el equipo encontró observaciones más frecuentes del mismo evento y características adicionales en la curva de luz que, según la investigadora que dirigió el estudio, fueron ocasionadas por un planeta.

TESS encontró en sus archivos un superjúpiter a casi 40.000 años luz
Ilustración generada por IA

Datos clave

  • NASA describió el 10 de julio de 2026 la primera identificación por TESS de un planeta mediante señales de microlente gravitacional.
  • Gaia23bra b apareció primero como indicio en una alerta de Gaia en 2023; TESS lo registró en datos archivados del mismo evento.
  • El planeta tiene 1,6 veces la masa de Júpiter y una distancia orbital similar a la de Júpiter respecto del Sol.
  • Orbita una estrella enana naranja de cerca del 80 % de la masa del Sol, a casi 40.000 años luz de la Tierra.
  • Según NASA, los eventos de microlente ocurren una sola vez y no se repiten, lo que dificulta observaciones detalladas posteriores mediante la misma señal.
  • NASA indicó que más de 6.000 exoplanetas eran conocidos al redactar su explicación del 10 de julio de 2026; alrededor de tres cuartas partes se descubrieron por tránsito y menos del 5 % por microlente.

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Un planeta con 1,6 veces la masa de Júpiter y una órbita a una distancia comparable a la que separa a Júpiter del Sol fue detectado gracias a datos de archivo de TESS, el satélite de la NASA conocido principalmente por buscar planetas que pasan frente a sus estrellas. El mundo, llamado Gaia23bra b, orbita una estrella enana naranja y se encuentra a casi 40.000 años luz de la Tierra.

El caso muestra cómo los datos de una misión diseñada para una técnica pueden servir también para encontrar planetas mediante otra. En una explicación publicada el 10 de julio de 2026, NASA describió el hallazgo como la primera identificación de un planeta por TESS gracias a las señales de microlente gravitacional. La agencia señala que el análisis del equipo investigador apareció el 1 de julio en The Astrophysical Journal Letters.

Una señal registrada primero por Gaia

El primer indicio de Gaia23bra b apareció en 2023, cuando el sistema de alertas del telescopio espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea detectó que una estrella aumentaba de brillo. Gaia, que ya había terminado sus operaciones, observó un fenómeno que puede producirse cuando una estrella situada en primer plano pasa casi por delante de otra más lejana desde nuestro punto de vista.

La gravedad de la estrella cercana curva la luz de la estrella de fondo y puede amplificar su brillo aparente. Este efecto se llama microlente gravitacional. Si la estrella que actúa como lente tiene planetas, estos también pueden modificar la luz observada y dejar desviaciones breves en el brillo de la estrella lejana.

Las observaciones de Gaia eran demasiado escasas para detectar el planeta, según Mallory Harris, estudiante de doctorado de la Universidad de Nuevo México y directora del estudio. El equipo revisó entonces datos archivados de TESS y descubrió que el satélite había observado esa misma zona del cielo durante el evento. Su cobertura temporal más densa mostró características adicionales en la curva de luz que Harris atribuye a un planeta.

Qué aportó TESS y qué caracteriza al planeta

TESS —el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito de la NASA— fue concebido principalmente para buscar mundos mediante el método de tránsito. En esa técnica, se vigila el brillo de muchas estrellas para detectar atenuaciones periódicas cuando un planeta pasa por delante de su estrella desde nuestra perspectiva.

En este caso, el equipo aprovechó las observaciones de TESS de un evento de microlente. El planeta, Gaia23bra b, orbita una estrella enana naranja con cerca del 80 % de la masa del Sol. NASA sitúa el sistema a casi 40.000 años luz de la Tierra y compara esa distancia con el radio de búsqueda habitual de TESS, de unos 150 años luz. La cifra describe el contraste señalado por la agencia: el hallazgo se produjo mucho más lejos que el entorno que suele cubrir la búsqueda habitual de la misión.

El planeta tiene una masa 1,6 veces superior a la de Júpiter y una distancia orbital similar a la de Júpiter respecto del Sol. Diana Dragomir, profesora de la Universidad de Nuevo México y coautora del artículo, señaló que cuando se lanzó TESS no se esperaba que pudiera encontrar este tipo de planeta. La agencia plantea que podrían existir otros planetas detectables por microlente en sus datos que no se habían buscado de esa manera.

Dos métodos que revelan mundos diferentes

Tránsito y microlente no detectan planetas del mismo modo. El tránsito busca el oscurecimiento periódico de una estrella causado por un planeta que cruza frente a ella. Según NASA, es especialmente eficaz para planetas grandes y cercanos a sus estrellas: los mundos grandes bloquean más luz y los que orbitan cerca tienen más oportunidades de pasar por delante desde nuestro punto de vista.

La microlente depende, en cambio, de una alineación estrecha entre una estrella de primer plano y otra de fondo. La gravedad curva y amplifica la luz de esta última; un planeta alrededor de la estrella cercana puede producir una señal adicional. La explicación de NASA indica que este método puede proporcionar masas y distancias orbitales de planetas que de otra forma serían difíciles de ver, y que puede revelar mundos más pequeños o más alejados de sus estrellas.

Las cifras de contexto publicadas por NASA en su explicación del 10 de julio de 2026 indican que se conocían entonces más de 6.000 exoplanetas, es decir, planetas fuera del Sistema Solar; alrededor de tres cuartas partes se habían descubierto mediante tránsitos y menos del 5 % mediante microlente. Son proporciones referidas al conjunto de exoplanetas conocidos que resume la agencia, no a todos los planetas que podrían existir.

El límite de un evento que no se repite

La microlente puede revelar propiedades de planetas que otros métodos no detectan con facilidad, pero el fenómeno tiene una condición importante: los eventos ocurren una sola vez y no se repiten, según NASA. Eso dificulta realizar observaciones detalladas posteriores del planeta mediante la misma señal. En Gaia23bra b, la cobertura de TESS durante el evento fue relevante porque aportó observaciones más frecuentes que las de Gaia y permitió identificar características adicionales en la curva de luz.

El hallazgo también ilustra el valor de volver sobre los archivos de una misión con una pregunta distinta de la original. TESS registró el evento mientras observaba esa región del cielo; el análisis posterior permitió reconocer su utilidad para estudiar microlentes. NASA presenta esta observación como un primer caso de ese tipo para la misión y plantea que sus datos podrían contener otras señales de planetas detectables por el mismo método.

Por qué importa la combinación de misiones

Gaia proporcionó el primer indicio al detectar el aumento de brillo en 2023; TESS aportó una cobertura temporal más densa del evento al observar la misma zona. La combinación hizo posible analizar una señal de microlente en los archivos de un satélite cuyo método habitual es el tránsito. Gaia23bra b, con una masa superior a la de Júpiter y una órbita amplia, muestra así cómo técnicas complementarias pueden ampliar la variedad de planetas identificables.

El alcance de la observación está ligado a las condiciones del evento: la microlente depende de una alineación desde nuestra perspectiva y no ofrece una señal que se repita periódicamente. Aun con esa limitación, los datos de TESS permitieron reconocer características adicionales atribuidas a un planeta en un sistema situado muy lejos de la Tierra.