Datos clave
- La nebulosa Trífida está a unos 5.000 años luz de la Tierra.
- Hubble observó la región en 1997 y volvió a hacerlo en 2026, con 29 años de diferencia.
- La imagen reciente se tomó con Wide Field Camera 3; la observación de 1997 usó Wide Field and Planetary Camera 2.
- Herbig-Haro 399 es un chorro de plasma expulsado periódicamente durante siglos por una protoestrella joven.
- Varias estrellas masivas fuera del encuadre han moldeado la región durante al menos 300.000 años; sus vientos empujan y comprimen gas y polvo.
- Un arco verde podría indicar que la radiación ultravioleta erosiona un disco circumestelar; NASA presenta esta interpretación como una posibilidad.
Fichas relacionadas
Una nube de gas y polvo a unos 5.000 años luz de la Tierra ofrece una oportunidad poco habitual para observar cambios en una región de formación estelar a lo largo de décadas. El telescopio espacial Hubble observó la nebulosa Trífida en 1997 y volvió a fotografiar una parte de ella en 2026. En un artículo publicado el 20 de abril de 2026, NASA presentó la nueva imagen con motivo del 36.º aniversario del lanzamiento del observatorio, que se conmemora el 24 de abril. La comparación permite examinar cambios visibles en chorros de estrellas jóvenes y en el material que las rodea.
La Trífida también se conoce como Messier 20 o M20. Hubble, un observatorio espacial operado en cooperación por NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA), recoge luz en distintas longitudes de onda. La imagen reciente se tomó con su cámara Wide Field Camera 3; la de 1997 utilizó la Wide Field and Planetary Camera 2. NASA señala que la cámara actual, instalada durante la misión de mantenimiento 4, tiene un campo de visión más amplio y mayor sensibilidad. Por eso, la comparación se beneficia tanto del intervalo de 29 años como de las capacidades del instrumento más reciente.
Una región donde nacen estrellas
Las estrellas se forman en grandes nubes de gas y polvo llamadas nubes moleculares. En estas nubes frías, el gas puede agruparse en zonas de mayor densidad. Algunas acumulaciones reúnen más materia o chocan con otras; al crecer su masa, también aumenta la fuerza de gravedad. Cuando una de ellas colapsa, la fricción calienta el material y puede dar lugar a una protoestrella, una estrella en formación.
La imagen de Hubble muestra solo una parte de la Trífida. NASA explica que varias estrellas masivas, situadas fuera del campo de visión, han moldeado la región durante al menos 300.000 años. Sus vientos siguen inflando una burbuja enorme, de la que el acercamiento muestra solo una porción. Al empujar y comprimir el gas y el polvo, esos vientos desencadenan nuevas oleadas de formación estelar. A la vez, la radiación ultravioleta de las estrellas masivas arranca electrones del gas cercano, que emite luz, mientras los vientos despejan polvo y esculpen la nube.
Un chorro seguido durante décadas
Uno de los rasgos destacados es Herbig-Haro 399, un chorro de plasma que forma parte del “cuerno” izquierdo de una estructura de gas y polvo apodada por NASA “limón de mar cósmico”. Una protoestrella joven, incrustada en la nube, expulsa ese plasma periódicamente desde hace siglos. Al comparar las dos observaciones de Hubble, los investigadores pueden medir la velocidad de los flujos y estimar cuánta energía inyecta la protoestrella en su entorno. Esas mediciones ayudan a estudiar cómo interactúan las estrellas recién formadas con el material que las rodea.
NASA también señala indicios de un contrachorro: líneas irregulares anaranjadas y rojas que parecen bajar por la parte posterior de la estructura con forma de “cuello”. En la comparación, esos rasgos se distinguen detrás de la nube. El interés de las imágenes separadas por 29 años no consiste únicamente en mostrar la apariencia de la región, sino en hacer visibles cambios que permiten investigar el movimiento y la actividad de objetos jóvenes.
Qué sugieren otras estructuras de la imagen
En la punta de una zona triangular y oscura, a la derecha de la estructura principal, hay otra estrella joven. Se aprecia como un punto rojo tenue con un pequeño chorro. Sobre ella, un arco verde podría ser evidencia de que la intensa luz ultravioleta de estrellas masivas cercanas está erosionando un disco circumestelar: el material que rodea a una estrella. NASA formula esta explicación como una posibilidad. El área más despejada alrededor de la protoestrella, por su parte, sugiere que podría estar cerca de completar su formación.
En otra parte de la imagen, cerca del centro, una línea ondulada parece cambiar de posición al comparar las observaciones. NASA plantea que podría ser un chorro expulsado por otra estrella en formación, profundamente escondida en el polvo. La formulación es deliberadamente cauta: el desplazamiento aparente es el indicio que motiva esa interpretación. Las zonas más densas de la nube albergan protoestrellas, pero quedan ocultas en la luz visible.
La evolución de la nube estelar
La radiación ultravioleta de las estrellas masivas va erosionando lentamente el gas; NASA indica que muchas crestas y laderas de polvo oscuro permanecerán durante unos pocos millones de años. Con el paso de millones de años, el gas y el polvo de la nebulosa se dispersarán y quedarán las estrellas. La escena muestra así procesos simultáneos: estrellas jóvenes que expulsan material, estrellas masivas que alteran su entorno y nubes densas en las que puede continuar la formación estelar.
La comparación entre 1997 y 2026 aporta una perspectiva sobre estos procesos en una escala de tiempo humana. No es una fotografía instantánea de una nube inmutable: al repetir la observación, Hubble permite examinar cambios y seguir estructuras como los chorros. La nueva imagen y la explicación de NASA pueden consultarse en la presentación de la nebulosa Trífida del equipo de Hubble.