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Cohetes de nueva generación: motores, etapas y capacidades bajo la lupa

Un cohete no se define solamente por su altura o por el nombre de su motor. Su rendimiento surge de una arquitectura completa: etapa central, motores, propulsores auxiliares, etapas superiores y la órbita a la que se dirige la carga. La documentación de NASA y ESA sobre SLS, Ariane 6 y New Glenn muestra enfoques diferentes para resolver ese mismo problema.

Cohetes de nueva generación: motores, etapas y capacidades bajo la lupa
Tipo: Imagen · real photograph Proveedor: Smithsonian Open Access Autor: Abraham Bosse, French, 1602–1676 Crédito: Scene from Desmarets de Saint-Sorlin's Play "Ariane" · Abraham Bosse, French, 1602–1676 · Smithsonian Institution · CC0 Licencia: CC0 1.0 Tratamiento de color: original

Datos clave

  • Todas las configuraciones de SLS usan cuatro motores RS-25 en la etapa central.
  • SLS Block 1 puede enviar más de 27 toneladas métricas a órbitas más allá de la Luna.
  • La etapa central de Ariane 6 mide 32 m de alto y está propulsada por Vulcain 2.1; los P120C aportan empuje al despegue.
  • NASA atribuye a New Glenn siete BE-4, más de 13 toneladas métricas a transferencia geoestacionaria y 45 toneladas métricas a órbita baja terrestre.

Fichas relacionadas

Los lanzadores espaciales transforman la energía almacenada en sus propelentes en la velocidad necesaria para colocar una nave o una carga útil en una trayectoria concreta. Esa tarea no admite una comparación simple entre vehículos: una cifra de masa útil solo tiene sentido si se acompaña del destino orbital, y un motor debe entenderse dentro de la etapa y la configuración en la que trabaja. Las fuentes oficiales reunidas aquí describen tres casos: el Space Launch System (SLS) de NASA, Ariane 6 de la Agencia Espacial Europea (ESA) y New Glenn, incluido por NASA en su contrato Launch Services II.

Una arquitectura, no un único motor

Un vehículo de lanzamiento suele repartir su trabajo entre varios elementos. La etapa central o principal aporta gran parte del impulso inicial y contiene propelentes; los propulsores laterales pueden incrementar el empuje en el despegue; y una etapa superior puede encargarse de continuar la aceleración o de realizar maniobras posteriores. La combinación concreta determina qué cargas pueden enviarse y hacia qué destinos.

La distinción entre combustibles también es relevante. NASA identifica los propulsores del SLS como unidades de propelente sólido. En Ariane 6, ESA indica que el motor Vulcain 2.1 de la etapa central quema oxígeno líquido; la descripción facilitada no precisa en ese fragmento el otro componente del propelente. Por ello, no corresponde completar esa información con datos externos. En la ficha histórica de Ariane 5 citada por NASA, el motor central Vulcain aparece, en cambio, asociado a LOX/LH2, abreviaturas de oxígeno líquido e hidrógeno líquido.

SLS: cuatro RS-25 y grandes propulsores sólidos

SLS es el cohete de exploración del espacio profundo de NASA. Todas sus configuraciones usan una etapa central con cuatro motores RS-25. NASA señala que esos motores, conocidos anteriormente como motores principales del transbordador espacial, impulsarán la etapa central en cada misión de SLS. La agencia también informa de que la etapa central supera los 200 pies de altura y tiene un diámetro de 27,6 pies; almacena hidrógeno líquido criogénico.

El vehículo complementa esa propulsión con dos propulsores sólidos. Según NASA, cada uno mide 17 pisos de alto y quema aproximadamente seis toneladas de propelente por segundo. La agencia los califica como los mayores y más potentes propulsores de combustible sólido construidos para vuelo. Estas características describen el desafío del ascenso inicial: producir un gran empuje desde la plataforma antes de que el cohete continúe su trayectoria.

La configuración Block 1 puede enviar más de 27 toneladas métricas a órbitas más allá de la Luna, de acuerdo con NASA. La referencia al destino es esencial: no equivale a una capacidad hacia la órbita baja terrestre. En el programa Artemis, el motor RL10 ya proporcionó propulsión en el espacio para enviar una nave Orion sin tripulación a la Luna en Artemis I; NASA prevé que repita esa función en las misiones lunares tripuladas Artemis II y III. El material aportado no especifica en qué etapa concreta se instala ese motor.

Ariane 6 y la continuidad tecnológica europea

Ariane 6 representa otra combinación. ESA describe una etapa central de 32 metros de alto, 5,4 metros de ancho y 23.000 kilogramos de masa sin propelentes. Está propulsada por un Vulcain 2.1, una evolución del Vulcain 2 de Ariane 5. Los propulsores P120C añaden empuje en el despegue.

Esta continuidad permite situar el motor en un linaje técnico, pero no convierte ambos cohetes en vehículos idénticos. La documentación sobre Ariane 5 recogida por NASA habla de 2,5 etapas y cuatro unidades de propulsión. También señala que, al despegue, sus dos motores sólidos segmentados aportaban más de 500 toneladas de empuje cada uno para complementar el motor central Vulcain. Son datos de Ariane 5, no especificaciones transferibles automáticamente a Ariane 6.

New Glenn: siete BE-4 y dos destinos de referencia

NASA describe a New Glenn como un lanzador impulsado por siete motores Blue Engine 4, o BE-4. La agencia atribuye al vehículo una capacidad superior a 13 toneladas métricas hacia la órbita de transferencia geoestacionaria y de 45 toneladas métricas hacia la órbita baja terrestre. New Glenn figura en el contrato Launch Services II de NASA.

Las dos capacidades ilustran por qué el destino cambia la lectura de una especificación. La órbita baja terrestre está relativamente cerca de la Tierra frente a una trayectoria de transferencia geoestacionaria, que requiere una misión energética distinta. Por esa razón, las cifras de 45 y más de 13 toneladas métricas no compiten entre sí: se refieren a objetivos orbitales diferentes.

Cómo leer estas comparaciones

Los datos disponibles muestran tres prioridades documentadas: SLS se vincula a misiones de exploración lunar y a cargas más allá de la Luna; Ariane 6 combina una etapa central Vulcain 2.1 con propulsores P120C; y New Glenn se presenta con siete BE-4 y capacidades publicadas para dos órbitas. Ninguna de estas descripciones, por sí sola, permite declarar cuál es el “mejor” cohete. Esa conclusión exigiría criterios definidos —coste, frecuencia de vuelo, fiabilidad, reutilización, masa a un destino idéntico o calendario operativo— que no figuran en las evidencias proporcionadas.